Entonces ni celular con pila ni lámpara sin cables y al parecer a la luciérnagas ya no les da la gana aparecerse por esta pinche ciudad. Lo cagado fue que del baúl de los juguetes saqué una cosa que creí que había tirado la última limpieza de verano: se trata de un trompo luminoso que me regaló mi último novio en nuestra primera cita. Sí, de esas en que a los tipos se les da ser galantes y en la que él intentó conquistarme llevándome al museo de la luz. El trompito ya está medio roto y su compañero de aquél día, el caleidoscopio, está perdido. Bajar la escaleras fue todo un viaje (malviaje para camila que al parecer le teme a los trompos luminosos) y después de ir por mis cigarros, hubo noche luminosa en mi cuarto. Hasta que el sol arruinó la velada y las gorditas esperaban en casa de la tía.
pd(yo sé que te das tus vueltas por acá, pues el trompito still rulz!)
Jajajaja Chingona entrada, en especial esa frese del hombre galante de la primera cita.
ResponderEliminaryo por un maldito cigarro hago hasta lo que no, Saludos